El Desierto Blanco de Egipto

| 16 Mayo, 2013 | 0 Comments

En el oeste de Egipto, hacia la frontera con Libia, encontramos un lugar único en el mundo, un desierto diferente de todos los demás. Se trata del llamado Desierto Blanco, denominado así por su color, aunque no sólo es el color el que marca la diferencia.

El Desierto Blanco está localizado en una hondonada del terreno, una depresión que en otros tiempos estuvo cubierta por un mar interior, que al secarse dejo al descubierto el lecho de tiza que le otorga ése color tan característico.

Pero además, en el Desierto Blanco no encontraremos dunas, más bien, tendremos la impresión de estar paseando entre enormes esculturas: son las formaciones de rocas esculpidas durante siglos por el viento y las tormentas de arena, que las han ido moldeando con esmero y paciencia, dotándolas de formas caprichosas de hasta 30 metros de altura.

El desierto Blanco se encuentra a medio camino de dos de los oasis más conocidos y antiguos de Egipto, Bahariya y Fárfara, dos puntos clave para las rutas comerciales de camellos que atravesaban el desierto occidental egipcio.

El Desierto Blanco es uno de los lugares naturales más visitados de Egipto y uno de los destinos habituales, por ejemplo, de las excursiones de los colegios. Las mejores horas para verlo son el amanecer y el atardecer, ya que los colores rojizos y rosados del cierlo se reflejan en el lecho y las rocas de tiza, dándole un aspecto inusitado, siempre diferente y siempre cambiante, como de paisaje de otro mundo.

Marga G.-Chas Ocaña

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Category: Grandes Atracciones Turísticas

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