Dioses y Naturaleza en el A.E.

| 21 Noviembre, 2012 | 0 Comments

Jamás en la Historia ha existido una civilización tan ligada a la Naturaleza como la egipcia. A pesar de que, durante los más de 3.000 que mantuvo su apogeo, no llegaron a comprender los misterios que se ocultaban tras los grandes hechos del mundo natural – como las crecidas del río Nilo, las sequías y los desastre naturales- si eran conscientes de lo precario de su existencia y que el curso de la naturaleza podía significar la diferencia entre la vida en un paraíso y la muerte en un árido desierto.

Además, también creían en una poderosa unión entre el mundo real y el mundo espiritual, por lo que, para ellos, el lazo entre la naturaleza y lo sobrenatural era indisoluble. Todo en su religión y en su cultura mística, sus dioses, su forma de rendirles culto, su significado, era un puro reflejo del mundo natural que bullía a su alrededor.

La cultura de los faraones se asentaba sobre unos principios muy precarios que dependían de los ciclos de la naturaleza, el sol y el agua eran la fuente suprema de vida, en un mundo en el que un año de sequía suponía la muerte para una gran parte de su población y las crecidas del río Nilo, eje vertebral de su imperio y en cuyas riberas se asentaban sus principales ciudades, incluida Tebas, su capital, marcaban un ciclo anual de crecimiento y salvación.

Por eso su religión y el culto a sus dioses estaba tan relacionado con la naturaleza y sus ciclos: el día –luz, calor y vida-; la noche –oscuridad y muerte-. Las estaciones, marcadas por los ciclos solares, suponían una pauta para su subsistencia, basada en la agricultura y la ganadería y, por lo tanto, totalmente dependiente de las crecidas del Nilo.

No es de extrañar que se rindiese culto al dios Sol, un culto que prevaleció durante siglos y que no fue exclusivo de la cultura del Antiguo Egipto. El poder del Sol se asoció a varios dioses, como Horus, Ra, Uadyet, Sejmet, Hathor, Nut, Bast, Bat, y Mentí, aunque los más importantes fueron Ra, dios del sol y origen de la vida y su hijo Horus, el dios celeste, iniciador de la civilización egipcia, que poco a poco fueron fortaleciendo su unión familiar hasta convertirse en Ra-Horajti.

Marga G.-Chas Ocaña

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Category: Cultura Antiguo Egipto, Egiptología

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